Dentro del lenguaje contable se utilizan los siguientes tecnicismos referidos a las cuentas y a las anotaciones que se realizan en las mimas:
- Abrir una cuenta: es asignar un título a una cuenta nueva y realizar en ella la primera operación.
- Cargar, debitar o adeudar: es escribir o anotar una cantidad en el debe de una cuenta.
- Abonar, acreditar o descargar: es anotar una cantidad en el haber de una cuenta.
- Débito: es la suma de todos los cargos que hay en el debe de una cuenta.
- Crédito: es la suma de todos los abonos que hay en el haber de una
cuenta.
- Saldo: es la diferencia entre la suma de las cantidades anotadas en el debe de una cuenta (débito) y las anotadas en el haber de la misma (crédito).
- Saldo deudor: Si la suma de las cantidades deudoras es mayor que la suma de las cantidades acreedoras (débito > crédito).
- Saldo acreedor: es el caso contrario, cuando el crédito es mayor que el débito.
- Saldo cero: cuando las sumas de las cantidades anotadas a ambos lados de la cuenta sean iguales. En este caso se dice que la cuenta está saldada.
- Cuenta deudora: es aquella que presenta saldo deudor.
- Cuenta acreedora: aquella que presenta saldo acreedor.
- Liquidar una cuenta: es realizarlas operaciones necesarias para conocer su saldo, es decir, sumar las cantidades anotadas en el debe y en el haber de la misma y restarla.
- Saldar una cuenta: es realizar las operaciones necesarias para que su saldo sea cero, para ello sumaremos el saldo en el lado de la cuenta que sume menos.
- Cerrar una cuenta: significa realizar una anotación en la propia cuenta después de haber sido saldada (generalmente una doble barra debajo de la misma) para indicar que se han terminado de anotar todas las operaciones correspondientes a un periodo contable.
- Reabrir una cuenta: es anotar el saldo en la parte opuesta donde se inscribió para saldarla, generalmente para iniciar las anotaciones que corresponden a un nuevo periodo contable.