Es un estado contable que presenta el patrimonio de una forma sintética o agregada.
Se diferencia del inventario en su origen contable, frente al extracontable del inventario, y en el grado de agregación con el que este presenta el patrimonio, ya que en el balance de situación los distintos elementos patrimoniales se presentan agrupados en cuentas de mayor y masas patrimoniales.
Se divide en dos grandes columnas, una para reflejar el activo y otra para el patrimonio neto y pasivo. El activo se ordena en función de la liquidez de las cuentas que lo componen (tiempo que tarda un conjunto de elementos patrimoniales en convertirse en dinero), mientras que el pasivo se ordena en función de su exigibilidad (periodo de tiempo en el que hay que liquidarlas):
Las principales notas características que presenta el balance de situación son:
- Su origen contable, es decir, tanto los elementos patrimoniales como su valoración se obtienen de los registros contables.
- Presenta los elementos patrimoniales agrupados por cuentas y estas a su vez en masas patrimoniales.
- Las masas patrimoniales del activo se presentan, como ya vimos, de menor a mayor liquidez; es decir, dependiendo del tiempo necesario para transformarse en dinero, comenzando por las menos líquidas: el inmovilizado intangible, y finalizando por la más líquida: tesorería.
- Las masas patrimoniales de pasivo se presentan según su exigibilidad de menor a mayor, comenzando por el patrimonio neto y finalizando por el pasivo exigible a corto plazo.
- Presenta la composición cualitativa y cuantitativa del patrimonio de una forma estática, es decir, referida a una fecha fija.
Según el plan general contable, la estructura del balance de situación sería la siguiente:
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ACTIVO |
PASIVO |
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