En los últimos años, y gracias a la implementación de políticas de dirección de personal, los procesos de adaptación del nuevo empleado a la organización han mejorado gracias a dos procesos:
- Proceso de Acogida: Permite que el nuevo trabajador sea recibido de una forma cordial y calurosa. Se presentarán a las personas con las que ha de trabajar, se le mostrarán los lugares físicos donde va a desarrollar su tarea cotidiana y se le explicará aquello por lo que muestre interés, como puede ser el sistema de ascensos, remuneraciones, gratificaciones, turnos, calendario laboral, etc.
- Proceso de Integración: Está demostrado cómo una aclimatación lenta pero segura es muy beneficiosa para los trabajadores, ya que se impregnan de la filosofía de la organización. Este proceso de integración al puesto puede durar varios meses y contarán en todo momento con un compañero o compañera tutor al que acudirá para plantear sus dudas.
Ambos procesos forman parte de la filosofía de aquellas empresas que apuestan por la calidad en sus productos y procesos.