Caso práctico
El sentido que más información le transmite a nuestro cerebro es el de la vista. Hemos repasado como emplear los distintos programas ofimáticos que tenemos a nuestra disposición para hacer presentaciones y documentos, acompañados de recursos obtenidos en la Red, pero ¿y la estética de los mismos? Un documento puede contener una información relevante pero si no la presentamos de forma atractiva puede que ni se lea. En nuestra empresa queremos que nuestra jefa tenga los informes y documentos que nos requiera en tiempo y forma. No hay que tener demasiados factores en cuenta, pero sí algunos importantes para que lo que imprimamos, presentemos con diapositivas o colguemos en Internet cumpla con criterios de buen gusto, elegancia y resulte suficientemente atractivo como para captar la atención de nuestro auditorio potencial.
Queremos que nuestras ponencias sirvan además para que en todos los departamentos se sigan unos criterios de uniformidad que transmitan una imagen de empresa.