“¡Todo lo hago yo! Todo depende de mí y debe pasar por mis manos. Estoy desbordado de trabajo”… Seguro que en más de alguna ocasión habrás escuchado esta frase o incluso la has esbozado tú. Ya hemos comentado que uno de los principios de la organización es la división del trabajo, pero qué pasa con la autoridad ¿también se puede repartir?
Otros de los principios organizativos son la CENTRALIZACIÓN/DESCENTRALIZACIÓN del trabajo, que vemos a continuación:
El principio de centralización consiste en concentrar toda la autoridad en una persona o en un grupo reducido de personas, quienes ejercen el control de toda la organización. Por el contrario, descentralización consiste en delegar parte de autoridad a los subordinados.
Por su parte, delegar implica transferir ciertas funciones a otra persona o personas, con lo que también se transfiere la autoridad y responsabilidad –aunque esta última también se puede considerar compartida entre quien delega y el subordinado o subordinada-. Con ello también se traspasa la capacidad para tomar decisiones.
¿Cuándo es conveniente la descentralización y delegación de funciones?
En pequeñas empresas, con número reducido de miembros, la estructura organizativa suele ser centralizada, puesto que su tamaño posibilita que un grupo reducido de personas o incluso una única persona pueda desarrollar todas las funciones de dirección.
No obstante, a medida que aumenta el tamaño de la organización, se requiere cada vez más la delegación de autoridad y responsabilidad, porque se hace poco efectivo que una sola persona controle toda la organización y esté especializada en todas las funciones que en ella se realicen. Por tanto, cede ciertas funciones a sus subordinados, quienes podrán tomar decisiones y pueden sentirse de esta forma más implicados en la organización.
Con la descentralización de la empresa se consiguen ventajas como la motivación del subordinado o subordinada al acaparar mayor autoridad y poder tomar decisiones, el compartir responsabilidad y la posibilidad de especialización –al delegar las funciones que considere a los subordinados o las subordinadas-.
Por el contrario, el principal inconveniente que muestra la descentralización es la pérdida de control sobre la organización, pues éste se dispersa entre más miembros de la misma, y la necesidad de una buena comunicación para que no surjan conflictos ni desmotivación y no se pierda demasiado tiempo en la misma.
Por otro lado, para que la descentralización tenga éxito será necesario:
- Que el subordinado o subordinada sobre el que se delega tenga la capacitación requerida.
- Que se fijen claramente las funciones delegadas y los objetivos a alcanzar.
- Que se marquen políticas y procedimientos que guíen la toma de decisiones.
- Que exista un fuerte control en toda la organización.
