Riesgos, ¡qué mal suena esa palabra en el mundo empresarial!, pero “haberlos haylos” y se trata de encararlos con las mayores posibilidades de éxito. Fundamentalmente se trata de:
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Indentificarlos.
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Determinar qué pueden provocar.
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Preparar acciones para actuar si suceden.
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Intentar disminuir las posibilidades de que se produzcan.
Todo proyecto implica riesgos, y en la planificación queremos tenerlos en cuenta. Evidentemente, no vamos a contemplarlos todos, ni nos vamos a ir al extremo de pensar en lo más catastrófico, pues entonces no abordaríamos ninguno, pero sí que razonablemente queremos contar con algunos de ellos.
El plan de riesgos que acompañará a la planificación del proyecto será mayor cuanto más complejidad envuelva el proyecto. En proyectos pequeños, como el que estamos manejando en esta unidad, bastará con un documento sencillo que contenga:
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Una lista de riesgos.
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El cálculo del impacto que tendrá.
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Un resumen de las acciones a efectuar si sucede.
¿Cuáles son algunos riesgos inherentes a todos los proyectos?
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Inexperiencia de algunos recursos. A veces no conocemos la experiencia que tienen las partes que trabajarán en el proyecto, y puede que su rendimiento sea inferior al esperado.
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Especialización excesiva o materiales escasos. Si necesitamos de ambas cosas en el proyecto es más fácil que carezcamos de ellos en algún momento. Si contamos con una sola persona que pueda instalar nuestros servidores, por ejemplo, es fácil que si enferma no podamos sustituirlo fácilmente por otro recurso.
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Las fechas previstas no son firmes. Quizás no tenemos compromiso por escrito de nuestras empresas externas para finalizar los trabajos. Los compromisos verbales de fechas valen de poco; su riesgo de incumplimiento es desgraciadamente muy alto.
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No se contó con todas las partes del equipo del proyecto. Si el departamento de informática depende del de compras para iniciar su trabajo, como es el caso en nuestro proyecto, y este último, cuando conoce las características de los equipos que tiene que adquirir se da cuenta de que no se los podrá suministrar el proveedor habitual, probablemente suponga un retraso en el inicio del trabajo o tener que pagar precios más altos.
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Otros impredecibles: incendios, cortes de carreteras, etc.