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5.5.- Lo más importante de los recursos: las personas.

Citas para pensar

"Así como no existen personas pequeñas ni vidas sin importancia, tampoco existe trabajo insignificante."Elena Bonner

Foto de una estatua con un equipo de trabajo.Trabajar en un proyecto es mucho más que trabajar con cifras, presupuestos, fechas, documentos, permisos o informes. Es colaborar con personas que son determinantes para el éxito del mismo. Si no conseguimos hacer que los recursos humanos que componen nuestro proyecto funcionen como un equipo, el proyecto se comportará como una máquina con los engranajes oxidados.

¿Qué podemos hacer como jefes de proyecto para motivar a nuestro equipo? Ahí van algunas pautas:

  • Asignemos metas alcanzables. En la programación de las tareas hemos tenido que asignar a personas apropiadas y con el número de horas adecuado para la realización de la tarea con soltura. Si las tareas que los trabajadores tienen que realizar no están a su alcance por dificultad o tiempo para realizarlas, estos se sentirán desmotivados o sobrepasados. Observemos durante el desarrollo del proyecto cómo se desenvuelven los miembros de los equipos; démosle apoyo a aquellos que precisen una mano más experta o alguien que ayude a terminar el trabajo a tiempo.

  • Papeles definidos. Cada miembro del equipo debe saber qué tiene que hacer y ante quién tiene que rendir cuentas. Durante un proyecto, nada causa más desconcierto que no saber quién tiene que encargarse de algo o quién tiene que ordenar que algo se haga. Estemos cerca de nuestros equipos para resolver esas posibles lagunas que surjan.

  • Equipos “equipados”. Usamos esta redundancia para resaltar lo preciso que resulta contar con las herramientas adecuadas para cada trabajo. Si algunos no disponen de lo que necesitan para llevar a cabo su cometido, acabarán desmotivados, porque no cumplirán plazos y calidades, entendiendo que, encima de todo, no es culpa suya.

  • Darle valor a cada uno. En ocasiones tendremos que corregir conductas negativas para el proyecto, pero no desperdiciemos la oportunidad de demostrar aprecio en los momentos que el trabajo resulta bien hecho. Un trabajador que se siente valorado es más productivo. Otra cosa: cuesta poco trabajo dar las gracias y es un incentivo extraordinario.

  • Mantén informado al equipo. Toda persona quiere saber para qué tiene que hacer algo, por qué lo ha hecho bien y, sobre todo, por qué lo ha hecho mal. La información es como un aceite en el engranaje de una máquina, hace que el trabajo fluya con naturalidad.

  • El sentido del humor ayuda. Por muy serio que sea un proyecto, siempre hay un momento para una pizca de humor, sobre todo cuando se cumplen objetivos. Ojo, las bromas de mal gusto son demoledoras para el que las sufre, pero algún gesto simpático por parte de los que gobiernan un proyecto siempre es agradecido por todo el equipo.


Foto de una persona riéndose en el trabajo.