Se trata de una lista de ellos. Responderá a la pregunta general: ¿qué habremos conseguido en este proyecto para considerarlo un éxito?
Hasta ahora hemos definido el problema que tenemos, resumiendo en unas frases la misión de este proyecto. Ahora pasaremos a este tercer paso. Vamos a detallar en una lista, que puede ser numerada o con viñetas, una serie de objetivos que conseguiremos para contribuir al éxito final del proyecto.
Hay una serie de objetivos que son comunes a todos los proyectos, por lo que podemos obviarlos: terminar en el plazo planeado, ajustarse al presupuesto calculado y terminar con el producto deseado. Queremos ser más específicos, y para ello podemos pensar en tipos de objetivos que podemos perseguir:
- Económicos.
- Organizativos.
- Comerciales.
- De actuación.
- Técnicos.
- De calidad.
Queremos tener...
- Objetivos realistas. Si perseguimos algunos que difícilmente pueden cumplirse, desmotivarán a todo el equipo cuando se vean irrealizables.
- Cuantificables. Son los más fáciles de verificar. Si decimos que queremos que nuestros clientes se muestren más satisfechos con nuestra atención resultará muy genérico. Podemos hacer encuestas de satisfacción y ponernos el objetivo de que el nivel de las mismas supere el 80%.
- Específicos. Facilitarán que todo el equipo sepa si se está consiguiendo. Si decimos que perseguimos que una nueva centralita de teléfonos mejore la atención de las llamadas será menos específico que si decimos que se pretende aumentar el número de llamadas atendidas hasta 500 diarias o más.
