Por muy planificado que esté un proyecto siempre se van a producir cambios. De hecho, esos cambios se nos propondrán, por lo general, para mejorar el proyecto. No podemos cerrarnos inflexiblemente sin querer modificar ni un requisito del proyecto. A veces pueden proponerse cambios que supongan un ahorro o incremento de la calidad de los productos del proyecto. La cuestión es que esos cambios también tienen que estar contemplados en cuanto a como gestionarse y quién debe aprobarlos.
En el aspecto administrativo solo se requerirán dos documentos:
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Un formulario de solicitud de cambios.
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Un listado de cambios solicitados.
Si no registramos los cambios que se nos pidan, como la mayoría de ellos supondrán un incremento del presupuesto o del tiempo de ejecución del proyecto, puede que en los informes finales el cliente se queje de dichos incrementos y olvide fácilmente que están motivados por los cambios que se produjeron.